El Instituto de Virología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC identificó un caso inusual de psitacosis sin nexo epidemiologico, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Chlamydia psittaci, que se encuentra en las secreciones oculares, nasales y en los excrementos de aves infectadas, especialmente en loros, cotorras y guacamayos.
El caso detectado se trata de un jardinero de 64 años, sin contacto con aves, que presentó fiebre alta, fatiga extrema y neumonía. Tras los estudios pertinentes, se confirmó la presencia de la bacteria, lo que sugiere una posible transmisión ambiental.
Este hallazgo indica que la bacteria podría estar presente más allá del contacto con aves. La prevención es clave.
Las personas suelen contraer la enfermedad al inhalar polvo contaminado generado por la desecación de estas secreciones y excrementos. Los síntomas en humanos incluyen fiebre, dolor de cabeza, decaimiento general, fatiga y, en casos más graves, neumonía con tos seca y dificultad para respirar. Aunque la transmisión generalmente ocurre por contacto directo con aves infectadas, se han reportado casos sin un nexo epidemiológico claro.
Recomendaciones para prevenir la enfermedad
Los especialistas médicos lanzaron una serie de sugerencias que se deberán tener en cuenta para evitar la proliferación de casos:
– Usar mascarilla y guantes al manipular tierra o material orgánico.
– Ventilar bien los ambientes cerrados.
– Evitar el contacto con aves silvestres: No capturar ni cazar aves, y abstenerse de comprarlas en lugares no autorizados.
– Mantener condiciones higiénicas adecuadas: Si se tiene un ave en cautiverio, limpiar diariamente la jaula con soluciones desinfectantes y asegurar una buena ventilación.
– Utilizar equipo de protección: Al realizar actividades como la jardinería en áreas frecuentadas por aves, es aconsejable usar guantes y mascarillas para reducir el riesgo de inhalar partículas contaminadas.
– Consultar al médico ante síntomas compatibles: Si se presentan síntomas como fiebre, dolor de cabeza y dificultad para respirar, especialmente después de haber estado en contacto con aves o en entornos donde estas habitan, es fundamental buscar atención médica inmediata.
La psitacosis es una enfermedad prevenible. La concienciación sobre las vías de transmisión y la adopción de medidas preventivas son esenciales para reducir el riesgo de infección.
Un caso inusual
Durante la penúltima semana de febrero de 2025, un hombre de 64 años, dedicado a la jardinería y residente en Río Ceballos, ingresó al hospital con fiebre alta superior a 39°C, fatiga extrema, cefalea repentina, tos seca y mialgias. Inicialmente, se sospechó de una neumonía de origen viral o bacteriano común. Sin embargo, tras pruebas de biología molecular, se confirmó la presencia de Chlamydia psittaci en su organismo.
El paciente había estado internado durante cinco días antes de la toma de un hisopado faríngeo, que resultó positivo para Chlamydia psittaci dentro del programa de vigilancia que desarrolla el Laboratorio de Chlamydias y HPV del Instituto de Virologia Dr. J.M.Vanella de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cordoba, bajo la responsable Prof. Dra Cecilia Cuffini y los integrantes Dres Jessica Mosmann y Fernando Venezuela, junto con la médica Andrea Salas.
Aun la respuesta serológica no se ha podido completar, ya que requiere una muestra en el periodo agudo y otra en el periodo convalesciente. Sin embargo, el tratamiento antimicrobiano específico ya ha sido administrado.
El aspecto más intrigante de este caso es que el paciente no tenía contacto con aves de corral ni con loros u otras especies silvestres, lo que impide establecer el nexo epidemiológico habitual para definir un caso sospechoso de psitacosis.
Foto: prevencionar.com
Posibles fuentes de exposición
Dado que la jardinería implica constante contacto con el suelo y materia orgánica en descomposición, los especialistas sugieren que el contagio pudo haber ocurrido a través de inhalación de aerosoles contaminados con excrementos de aves portadoras asintomáticas. Las palomas, gorriones u otras especies urbanas podrían haber sido reservorios de la bacteria.
Importancia de este hallazgo
Este caso pone en evidencia que la Chlamydia psittaci podría estar presente en el ambiente más allá del contacto directo con aves. La detección de la enfermedad en un paciente sin nexo epidemiológico refuerza la necesidad de reconsiderar los criterios diagnósticos y de sospecha para la psitacosis, especialmente en personas con profesiones que implican exposición a entornos potencialmente contaminados.
Este hallazgo subraya la importancia de seguir investigando las posibles vías de transmisión de Chlamydia psittaci y de sensibilizar al personal de salud sobre la posibilidad de casos sin nexo epidemiológico evidente. Con una mayor atención y prevención, es posible reducir el impacto de esta zoonosis en la población.
Fuente: Facultad Ciencias Médicas de la UNC